Aire acondicionado y refrigeración

Las frutas y verduras suelen estar varios días en tránsito antes de llegar a las bolsas de la compra. Los requisitos de refrigeración durante el transporte y el almacenaje intermedio son inmensos, porque estos productos empiezan a perder vitaminas en cuanto se recolectan. Esta reducción del valor vitamínico se ralentiza con una refrigeración adecuada.

Estaremos a su lado: desde la recolección hasta el mostrador de alimentos frescos

Las manzanas son sanas, bajas en calorías y baratas durante todo el año. Soltamos sin cuidado en mochilas escolares y bolsas de oficina estos tentempiés ricos en vitaminas que, al fin y al cabo, parecen bastante estables y robustos. Pero las apariencias engañan: las manzanas son muy exigentes en lo que respecta a su almacenaje.

La compañía Betko Fresh Produce de Sudáfrica tiene bastante experiencia con las variedades de manzana Golden Delicious, Braeburn, Pink Lady y Granny Smith. Betko limpia y clasifica las manzanas recién recolectadas y las almacena en bodegas especiales refrigeradas con sistemas de GEA. Betko las conserva en cajones dentro de atmósferas controladas para retardar sus procesos de maduración y envejecimiento. En estos almacenes con atmósfera controlada (CA), los sistemas de medición y control garantizan temperaturas de -0,5 a -1°C (31,1 a 30,2°F), con reducción del contenido de oxígeno del aire a un máximo del 2%. Hasta ahora, Betko ha instalado 72 cámaras frigoríficas con capacidad para 98.000 cajones de manzanas (cada cajón contiene 500 kg). El sistema de refrigeración tiene una potencia de enfriamiento de 2,8 MW.

Cuando los almacenes de manzanas de Europa Occidental empiezan a vaciarse en febrero, las manzanas sudafricanas inician su periplo al hemisferio norte. Allí se venden en fruterías y supermercados, como los de la popular cadena británica Sainsbury’s. Sainsbury’s tiene un nuevo centro de distribución en Pineham, Inglaterra. Este complejo de almacenaje da cabida a verduras y fruta fresca en 49,238 m² de superficie, valorados en unos 50 millones de euros. Naturalmente, en él no faltan las manzanas. Desde este avanzado centro logístico, Sainsbury’s distribuye a 100 supermercados de la zona. La firma ha ideado nuevas formas de mejorar su balance de CO2. Por ejemplo, Sainsbury’s ha instalado un sistema de pesaje en la vía de acceso al centro de distribución. Cuando un vehículo circula despacio por este sistema, se produce movimiento en el sistema de pesaje, que a su vez genera energía para el complejo de almacenaje. GEA ha desarrollado la totalidad de los sistemas de refrigeración de este complejo. Garantizan temperaturas de 1,5°C (34,7°F) para almacenaje con enfriamiento rápido y de 8°C (46,4°F) para productos en depósito. Para respetar los estrictos requisitos ecológicos de esta cadena de supermercados, los sistemas de refrigeración utilizan amoníaco, un refrigerante natural eficiente. El calor residual de una central eléctrica de cogeneración hace funcionar la planta de refrigeración por absorción del complejo.