Los clientes que desean mantener el sabor de los productos alimentarios y lácteos en polvo pueden aplicar nuestra tecnología de envasado en atmósfera modificada (MAP) en sus plantas de manipulación y envasado de polvo.
GEA sabe que los clientes reclaman la posibilidad de adaptar la funcionalidad de los sistemas de envasado para asumir cambios en la elaboración de los productos.
Los productos en polvo se transportan por todo el mundo y suelen almacenarse durante periodos de tiempo prolongados, de modo que existe un riesgo real de degradación que puede limitar la vida útil del producto.
Desde hace más de 20 años, GEA suministra tecnología de envasado modificado por gas a los sectores alimentario y lácteo para que nuestros clientes puedan hacerse cargo de la logística del almacenamiento y la expedición de los prácticos productos en polvo.
Nuestras soluciones prevén la posibilidad de modificar los sistemas de alimentación de polvo y llenado para garantizar el control total de la atmósfera del paquete final.
El uso de una combinación de nitrógeno y dióxido de carbono que cubra con eficacia el producto antes de cerrar el envase puede prolongar el periodo de conservación durante varios años; se trata de una solución idónea para empresas que desean almacenar productos a granel para favorecer los ciclos de producción o para aprovechar la demanda y la fijación de precios estacional en todo el mundo.

Thermoforming has long played a central role in food packaging. Now it is facing a major shift. As regulations tighten, materials evolve and costs rise, form fill seal lines must do more than run reliably – they now shape how food stays fresh, affordable and recyclable. Take a look at the key thermoforming trends informing the food packaging and delivery landscape.

Desde los huertos de Ciudad del Cabo hasta las góndolas de las tiendas en 40 países, la empresa sudafricana de envasado Betko ha construido su negocio en base a la frescura, puntualidad y fiabilidad. Gracias a la tecnología de refrigeración en atmósfera controlada de GEA, la empresa puede ahora almacenar manzanas y peras durante un máximo de 14 meses y reducir el consumo energético en un 20%, todo ello gracias a nuestra colaboración de más de 30 años.