La unidad de corte y alimentación de GEA ofrece flexibilidad y un procesado versátil a los clientes, además de una manipulación cuidadosa del cuajo para conservar su máxima calidad.

Las unidades de alimentación de GEA consisten de una cuba de acumulación a la que se transfiere el cuajo, de forma manual o automática, que contiene un sinfín de 500 mm para trasladar el cuajo a la unidad de cortador controlada electrónicamente. Podemos suministrar cubas con una capacidad de 1000-2.000 kg de producto, y tanto la cuba como el filtro para recuperación del lactosuero incorporan galgas de nivel.
El sinfín se puede programar para girar con precisión de manera continua o intermitente. Esta rotación alimenta el cuajo a la unidad de corte, que está conectada al extremo distal de la cuba. El cortador consta de guías que mueven el cuajo a una hoja con cuchillas que lo cortan en tiras paralelepípedas. La hoja está accionada por un sistema neumático que se puede programar para regular la frecuencia de la carrera descendente.
La temporización de rotación del sinfín y de las carreras descendentes de la hoja se ajusta por separado, para que pueda ajustarse con precisión el grosor de las lonchas de cuajo cortado. El cuajo cortado se transporta mediante un cargador de sinfín al extremo de la cuba de acumulación, hacia las líneas de estirado. GEA puede suministrar una tolva bidireccional con control neumático y dos galgas sonar para alimentar simultáneamente las dos máquinas de estirado.
La unidad de alimentador de GEA está fabricada de acero inoxidable AISI 304, y se equipa con transmisiones electromecánicas y paneles de control herméticos.

El nuevo Centro de Aplicaciones y Tecnología (ATC) de GEA en Sarstedt, al sur de Hannover, no es una sala de exhibición ni sustituye a un laboratorio. Es un lugar destinado a realización de pruebas, recopilación de datos y toma de decisiones en una fase temprana. Es en este punto donde queda claro si un concepto biológico puede convertirse en un proceso industrial robusto. Ese paso es más importante de lo que podría parecer.

El termoformado lleva mucho tiempo desempeñando un papel fundamental en el envasado de alimentos. Ahora se enfrenta a un cambio importante. A medida que se endurecen las normativas, evolucionan los materiales y aumentan los costes, las líneas de envasado formado, llenado y sellado deben hacer algo más que funcionar de forma fiable: ahora determinan cómo los alimentos se mantienen frescos, asequibles y reciclables. Eche un vistazo a las principales tendencias en termoformado que están marcando el panorama del envasado y entrega de alimentos.