Industrial effluents
En las diversas etapas de la elaboración del vino se emplean grandes volúmenes de agua potable para la necesaria limpieza de vehículos de transporte, tanques de almacenamiento, toneles de vino, instalaciones de filtrado y botellas. Las propias cavas también deben limpiarse. El resultado es agua residual con una elevada carga orgánica compuesta de hojas de vid, sarmientos, insectos, tierra y hongos. Esta mezcla comienza a fermentar muy rápidamente, lo que significa que la clarificación es esencial. El uso de la tecnología de separación centrífuga de GEA es muy beneficioso no solo para mantener la higiene, sino también para reducir costes.
La separación mecánica de sólidos es un método óptimo y rentable de limpiar el agua de lavado. Tras el filtrado y la preclarificación biológica en los tanques de activación, el espeso lodo residual se deshidrata eficazmente con los decantadores, reduciendo así su volumen; los sólidos descargados tienen una consistencia que permite su circulación y pueden desecharse de forma económica.
El agua tratada puede reciclarse en el ciclo de limpieza o descargarse en el sistema de alcantarillado de forma respetuosa con el medio ambiente: el volumen de agua potable consumida se reduce, los recursos se emplean con eficacia y los costes energéticos disminuyen. De esta forma, GEA alivia la carga de los vinateros y ayuda a conservar la tierra en la que se produce el buen vino.
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Las bombas de chorro, también denominadas eyectores, son dispositivos para transportar, comprimir o mezclar los gases, vapores, líquidos o sólidos y para producir un vacío, cuya fuerza motriz proviene de un medio líquido o gaseoso.

El decantador entra en acción en cuanto el contenido de sólidos en la suspensión que debe procesarse es especialmente alto. Estas máquinas ofrecen una alta eficiencia de aclarado y una máxima deshidratación, además de separar líquidos con la extracción simultánea de sólidos. Los principales requisitos, en este sentido, son una alta velocidad del ...

Desde hace más de 100 años, GEA desarrolla tecnologías para la ganadería lechera, desde las primeras máquinas de ordeño con cubos hasta los sistemas autónomos y conectados digitalmente. Estas innovaciones han transformado radicalmente la ganadería lechera: se ha pasado de rutinas que exigían mucha mano de obra a una mayor productividad, un mejor bienestar animal y unas operaciones diarias más eficientes.