Máquina diseñada para sumergir el producto en agua con el propósito de enfriarlo.

La unidad RF se compone de una cinta transportadora que lleva el producto al interior de un tanque que contiene agua fría a una temperatura definida.
En cuanto a su estructura, la cinta transportadora está fabricada de material plástico y tiene los lados volteados para contener el producto, mientras que el panel superior es de acero inoxidable. Los tanques aislados que contienen agua están inclinados en un punto para permitir su vaciado.
El sistema de refrigeración utiliza agua que se enfría con un intercambiador de calor externo agua glicosada/agua, controlado por una válvula moduladora gestionada mediante PLC. El agua de refrigeración se recicla mediante una bomba que la distribuye por toda la superficie con un sistema de pulverizadores ajustables, garantizando un enfriamiento uniforme del producto. El nivel del agua de refrigeración se mantiene con el PLC.
Para regular el enfriamiento del producto, es posible ajustar el tiempo de enfriamiento y la temperatura del agua, y aumentar o disminuir la remezcla.
El refrigerador se abre con un sistema automático multicapa que permite distanciar la cinta del panel, ofreciendo un perfecto acceso para el lavado. Además, la máquina es de acero inoxidable para facilitar el proceso de lavado, y cuenta con una rampa de aclarado para la cinta que reduce el tiempo de lavado. Toda la estructura está diseñada para evitar el estancamiento del producto.
Rendimiento de la máquina:

Thermoforming has long played a central role in food packaging. Now it is facing a major shift. As regulations tighten, materials evolve and costs rise, form fill seal lines must do more than run reliably – they now shape how food stays fresh, affordable and recyclable. Take a look at the key thermoforming trends informing the food packaging and delivery landscape.

Desde los huertos de Ciudad del Cabo hasta las góndolas de las tiendas en 40 países, la empresa sudafricana de envasado Betko ha construido su negocio en base a la frescura, puntualidad y fiabilidad. Gracias a la tecnología de refrigeración en atmósfera controlada de GEA, la empresa puede ahora almacenar manzanas y peras durante un máximo de 14 meses y reducir el consumo energético en un 20%, todo ello gracias a nuestra colaboración de más de 30 años.