Todo comenzó con una simple pregunta durante una retransmisión en directo interna de GEA: ¿Estaría dispuesto y sería capaz el CEO de dedicar un día a realizar tareas de servicio —trabajando con equipos de producción reales, manejando herramientas y prestando ayuda de primera línea?
Stefan Klebert aceptó el reto. OeTTINGER GETRÄNKE, con sede en Baviera, uno de los fabricantes de bebidas más conocidos de Alemania y cliente de GEA desde hace mucho tiempo, se convirtió en el campo de pruebas. La fecha se fijó para coincidir con la parada anual de mantenimiento de Oettinger, un plazo muy ajustado en el que es necesario inspeccionar y aprobar cada válvula, junta y caja de engranajes antes de que la fábrica de cerveza reanude la producción.Intercambio de puestos de trabajo, parte 1: Stefan Klebert, CEO de GEA, dedica un día al servicio
Intercambio de puestos de trabajo, parte 2: El técnico de servicio de GEA, Gerhard Hofmann, pasa un día en el puesto de CEO
Para Stefan Klebert, que comenzó su carrera como ingeniero mecánico y trabajó en la planta de producción al inicio de su vida profesional, el intercambio de puestos de trabajo fue algo más que una simple experiencia. Fue una oportunidad para conocer de cerca la maestría artesanal que constituye la esencia de lo que GEA ofrece a sus clientes, y para demostrar que el liderazgo implica comprender las realidades del trabajo que se lleva a cabo en toda la organización.
Lo que siguió fue un día en la piel de Gerhard Hofmann, técnico de servicio de GEA, dedicado a revisar y reparar juntas de bocas de inspección y reductores en equipos de elaboración de cerveza. El primer cortometraje recoge los momentos más destacados de un CEO que asume un nuevo cargo y demuestra que la distancia entre un despacho de alta dirección y la planta de una fábrica de cerveza no es tan grande como muchos podrían creer —al menos en GEA.
En el segundo cortometraje, los papeles se invierten. Gerhard cambia su chaqueta de trabajo por un traje y pasa un día en la sede central de GEA, pasando de reuniones de alta dirección y entrevistas en el estudio a charlas informales en la cafetería. Este cambio de escenario, con un toque de humor, transmite un serio mensaje: la experiencia adquirida en primera línea es tan valiosa en la sala de juntas como en la planta de producción. El éxito de GEA depende tanto de la experiencia técnica cercana al cliente como de un liderazgo que comprenda su valor.

