El agua es esencial para la vida en la Tierra, y el agua potable segura y el saneamiento constituyen derechos humanos fundamentales. Muchos de nosotros no lo pensamos dos veces cuando abrimos el grifo para obtener agua fresca y segura para beber, cocinar y lavar, o cuando vaciamos la cisterna del inodoro. Pero hay miles de millones de personas en el mundo que no tienen tanta suerte. GEA está trabajando en Indonesia para instalar tecnologías en una gran planta de tratamiento que no solo son clave para suministrar agua potable limpia a las comunidades locales, sino que también ayudan a reducir la sedimentación y las inundaciones que produce su río.

Se estima que 3 de cada 10 personas no tienen acceso a agua potable gestionada de manera segura y que 2,4 mil millones de personas no tienen servicios de saneamiento básicos como inodoros. Casi 1.000 niños mueren todos los días en el mundo por diarreas evitables relacionadas con el agua y el saneamiento1.

Este problema global no solo es una cuestión de acceso al agua, sino de tener suficiente agua fresca para satisfacer las necesidades. En efecto, el agua fresca es un recurso agotable. De acuerdo con un reciente informe de la UNESCO, dos mil millones de personas viven actualmente con la amenaza de escasez de agua, y unos 4 mil millones de personas padecen una grave carestía de agua durante al menos un mes al año2. Es probable que para 2050 una de cada cuatro personas viva en un país afectado por escasez de agua fresca crónica o persistente1.

Las guerras del agua

La competencia por los limitados recursos hídricos será un problema global en los próximos años, de acuerdo con un reciente informe del Centro Común de Investigación de la Unión Europea3. El informe declara que la competencia por el agua “exacerbará las tensiones políticas, la inestabilidad regional y los conflictos sociales”, llevando a guerras por el agua entre países vecinos. Las zonas alrededor de los ríos Nilo, Ganges-Brahmaputra, Indo, Tigris y Éufrates, y Colorado se han señalado como las más vulnerables.

Quién usa más

Todos podemos hacer un pequeño esfuerzo en nuestros hogares y oficinas por conservar el agua, aunque la agricultura mundial consume aproximadamente un 70% de toda el agua fresca. Además, un 19% aproximadamente es usada por la industria y un 12% por los servicios públicos, incluyendo el agua que consumimos en nuestros hogares4. En años recientes, la India se ha convertido en el principal consumidor de agua para la agricultura, y también el tercer usuario en importancia de agua para servicios públicos, solo por detrás de China y EE.UU.5.

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El planeta tiene un suministro limitado de agua fresca y es fundamental que limpiemos la mayor cantidad posible de nuestras aguas residuales. Las cifras que cita la UNESCO indican que los países desarrollados tratan casi un 70% de sus aguas residuales, mientras que los países en vías de desarrollo someten a algún tipo de tratamiento solo un 8% de sus aguas residuales industriales y domésticas. Si estas cifras son correctas, significa que más de un 80% de las aguas residuales a nivel mundial se vierte sin recibir un tratamiento adecuado6. Este agua puede contener metales pesados tóxicos, pesticidas y herbicidas, residuos farmacéuticos y otros contaminantes, además de residuos cloacales y de origen animal.

La urbanización y el incremento de la población, junto con la falta de infraestructuras para gestionar las aguas residuales en las ciudades y las áreas rurales, han agravado el problema. En muchas regiones simplemente no existe la capacidad para tratar todas las aguas residuales generadas. Se estima, por ejemplo, que las grandes ciudades de la India solo tienen capacidad para tratar una tercera parte de sus aguas residuales, y casi un 40% de las plantas de tratamiento que operan no cumple los estándares para descargar el agua tratada a las vías fluviales7.

Iniciativas nacionales

Los gobiernos de todo el mundo, en especial los de países en vía de desarrollo, han promulgado leyes en años recientes para mejorar tanto el suministro de agua como el tratamiento de aguas residuales en las áreas urbanas y rurales. En Indonesia, un reglamento del Gobierno central promulgado a principios de 2019 exige que las autoridades locales cumplan unos estándares mínimos para los servicios públicos, incluyendo el suministro de agua. Representa una tarea gigantesca, según un informe de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental, en que se afirma que la contaminación del agua se ha incrementado en vez de reducirse en Indonesia —un 80% de los puntos de control del agua estaba muy contaminado en 2013, frente a un 62% en 2009—, y que solo un 41% de la población de Indonesia tiene acceso a agua potable segura, mientras que un 42% carece de acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas8.

América Latina y el Caribe han priorizado sus inversiones en infraestructuras de suministro de agua en años recientes, aunque se estima que un 60% de la población no está conectado a sistemas de alcantarillado, por lo que solo se trata un 40% de las aguas residuales9. Los programas para recoger y tratar las aguas residuales necesitarán unas inversiones de US$ 80 mil millones para instalar las infraestructuras necesarias, a lo que se suman otros US$ 33 mil millones para tratar las aguas residuales durante las próximas décadas entre 2010 y 20309.

Dichas inversiones son un gasto necesario. Como apunta un informe del Banco Mundial, sin mencionar los evidentes beneficios ambientales y para la salud, una mejor gestión de las aguas residuales también puede generar ingresos provenientes de la recuperación de energía, biosólidos, nutrientes y, por supuesto, agua reutilizable, todo lo cual podría ayudar a financiar el mantenimiento y operación de las plantas de tratamiento.

Para ayudar a los países a sacar partido del valor como recurso de sus aguas residuales, el Banco Mundial, junto con CAF y otros socios, ha puesto en marcha la iniciativa “Aguas residuales: de residuo a recurso”, que ofrecerá pautas sobre cómo mejorar la planificación, gestión y financiación del tratamiento de las aguas residuales y la recuperación de recursos en la región9.

GEA proporciona tecnología clave de tratamiento de aguas residuales

GEA trabaja con los gobiernos y las industrias de todo el mundo para proporcionar tecnologías clave que permiten el tratamiento eficiente de las aguas residuales. Las centrífugas decantadoras de GEA espesan y desecan los efluentes con gran eficiencia energética, eliminando el agua de los sólidos para que las plantas de tratamiento puedan reducir su volumen de lodos, lo que equivale a costes más bajos para el transporte y posterior tratamiento del agua.

Estas tecnologías de separación se emplean para desecar el lodo en suspensión durante la primera etapa del proceso de tratamiento de aguas residuales, aunque también se aplican para retirar los lodos del agua procesada en las plantas de tratamiento de agua potable.

Agua potable limpia

Las centrífugas decantadoras de GEA reducen el volumen de lodos del alcantarillado hasta un 90%. Integrados en instalaciones nuevas o existentes de tratamiento de aguas residuales, podemos suministrar nuestros decantadores como unidades móviles, modulares y plug-and-play que se emplean para que las plantas municipales de aguas residuales manejen cargas pico, además de transportarse en remolques para su uso en campo.

La desecación de lodos puede tener un enorme impacto ambiental, además de ser muy importante para proporcionar agua limpia y segura a las comunidades locales y regionales. En la región de Serpong, en la provincia de Banten, Indonesia, por ejemplo, la descarga directa al río de lodos desde una gran planta de tratamiento de agua representó durante muchos años una causa directa de sedimentación del río, llevando a repetidas inundaciones de su cauce y de las comunidades ribereñas.

El Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno indonesio ha promulgado leyes estrictas para que las grandes ciudades reduzcan esta práctica. Como respuesta a la urgente necesidad de reducir la cantidad de sólidos que se descarga a los ríos, el ayuntamiento de PT Tirta Kerta Raharja, propietario de la planta de tratamiento de agua potable de la región de Serpong, y PT Traya Tirta Cisadane, la compañía que opera dicha planta, contrataron a GEA para diseñar y construir un sistema de gestión de lodos utilizando la tecnología de centrífugas decantadoras de GEA, que ayudará a reducir drásticamente la sedimentación del río al separar los sólidos del agua con lodos en la planta de tratamiento.

La planta municipal está diseñada para manejar 3.000 litros de agua por segundo y se ha equipado con uno de los sistemas de centrífuga decantadora más grandes de la gama de GEA. Este proyecto, financiado por el Gobierno indonesio y gestionado por GEA Indonesia, supuso la configuración e instalación de tres centrífugas decantadoras, dos de las cuales están en operación continua, con un sistema redundante disponible en caso de mantenimiento o reparación. La nueva actualización se entregará a la compañía encargada de su gestión antes de finales de 2019.

“No es frecuente que veamos a un país embarcarse con tanto entusiasmo y determinación en la conservación de sus recursos naturales”, dice Dinesh Gehani, Director de Ventas Regional de GEA APAC. “Empezamos a trabajar con PT. Tirta Kerta y PT. Traya Tirta Cisadane hace más de un año, firmando un contrato para desarrollar una solución llave en mano de un sistema completo de tratamiento de lodos que incluye la avanzada tecnología de centrífugas decantadoras de GEA. Con el sistema de tratamiento de lodos operando en la planta de tratamiento de agua, estamos seguros de que la población circundante sufrirá muchas menos inundaciones”, explicó Dinesh.

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