El bienestar asociado a los alimentos y bebidas probióticos es un factor estimulante del mercado de estos productos.

¿Qué son los ‘probióticos’?

Según la Organización Mundial de la Salud, los probióticos son microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades adecuadas, producen efectos beneficiosos para la salud. Estos microorganismos son diminutas células vivas como las bacterias, los mohos y las levaduras. Los beneficios potenciales de los probióticos se basan una teoría que se remonta al principio del siglo XX con el biólogo ruso Elie Metchnikoff. Metchnikoff, galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1908, sugirió que el envejecimiento se debía en parte a la presencia de bacterias tóxicas en el intestino y que sería posible alargar la vida sustituyendo esos microbios dañinos por los que hay en el ácido láctico. Las investigaciones efectuadas en 1920 indicaron que las bacterias que Metchnikoff incorporó a su propia dieta en forma de leche agria no podían sobrevivir en el intestino humano. Desde entonces no han cesado las disputas sobre si los probióticos aportan o no beneficios reales para la salud.

Hay algunas pruebas de los beneficios terapéuticos de los probióticos, por ejemplo, para prevenir las alergias y para la prevención y el tratamiento de las enfermedades diarreicas. Sin embargo, casi todos los beneficios medicinales se han obtenido con elevadas dosis de bacterias. La dosificación de los productos y complementos alimenticios es extremadamente variable. Por ejemplo, una sola ración de bebida de yogur probiótico contiene 6.500 millones de bacterias, mientras que una bolsita de 4,4 gramos del complemento VSL3 contiene 450.000 millones. Existe un debate acerca de las numerosas cepas de bacterias probióticas: si unas son más efectivas que otras y si funcionan mejor cuando se combinan. Además, las bacterias solo pueden surtir efecto si están vivas. Su supervivencia en los alimentos es complicada porque, entre otros factores, depende de la composición química del producto al que se incorporan (incluida su acidez y su contenido de oxígeno) y de las condiciones de conservación del producto, por ejemplo, la temperatura.

Pruebas científicas

Un campo donde sí se han comprobado los beneficios del uso de complementos probióticos son los alimentos para los animales domésticos y de explotación. El sistema digestivo humano es similar al de los perros, gatos y caballos, acerca de los cuales se afirma que se benefician de la incorporación de bacterias benéficas a su dieta, sobre todo para reducir los efectos secundarios de los antibióticos (que acaban tanto con las bacterias benéficas como con las nocivas). El efecto de los complementos en los cerdos y los pollos es aún más impresionante, porque sugiere que pueden incrementar hasta un 24% el ritmo de ganancia de peso de los animales.

Tecnología de GEA y cultivos microbianos alimentarios

La producción de cultivos microbianos alimentarios requiere una manipulación delicada en condiciones frías e higiénicas. También es crucial evitar la contaminación cruzada entre distintos lotes. GEA ayuda a los clientes a cumplir estos requisitos con avanzadas tecnologías de separación, fermentación, intercambio de calor, enfriamiento, secado y refrigeración. 

GEA tiene una gama de separadores esterilizables al vapor capaces de procesar los cultivos de una forma fiable y eficiente. La centrífuga esterilizada al vapor CFE 300 es la más grande de su clase en el mundo, con una capacidad de producción de 10.000 a 20.000 litros por hora. Tiene un alojamiento presurizado para impedir escapes de bacterias o células vivas. Los separadores de cultivos de GEA posibilitan procesos automáticos de limpieza y esterilización in situ que evitan la contaminación cruzada de distintos productos. También están diseñados para descargar el concentrado en la boca del tambor a fin de que las células separadas se expongan a fuerzas transversales más bajas que en los equipos convencionales. 

Para la etapa de fermentación, GEA ofrece una gama completa de componentes para procesamiento de líquidos, diseñados específicamente para manipular estas frágiles cepas de bacterias en condiciones estériles constantes. Los fermentadores suelen tratar volúmenes de lotes que van desde 100 litros hasta 100.000 litros. Mediante los equipos de proceso de GEA, el producto fermentado se congela o se seca por atomización en condiciones estériles a temperaturas de secado benévolas para garantizar la máxima tasa de supervivencia. 

GEA fabrica y suministra tecnología de refrigeración e intercambiadores de calor líderes del mercado con gran variedad de aplicaciones, incluido el tratamiento térmico de productos probióticos. Los equipos incluyen intercambiadores de calor, refrigeradores de aire para armarios y cámaras frigoríficas, así como condensadores enfriados por aire para refrigeración y climatización. GEA diseña, desarrolla, instala y mantiene innovadores equipos de congelación y refrigeración que se utilizan profusamente en la industria alimentaria.

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