Los decantadores reducen drásticamente los costes de transporte y descarga

El mercado de transformación de agua salada en agua potable prácticamente se duplicará

irrigación

Según la organización Global Water Intelligence, el mercado de transformación de agua salada en agua potable prácticamente se habrá duplicado en 2016. La firma de investigación de mercado estima que cada día se desalinizarán hasta 12 millones de metros cúbicos de agua del mar. Esta evolución está impulsada principalmente por las regiones áridas del planeta, el cambio climático y las crecientes demandas de la agricultura, los municipios y la industria. En concreto, la agricultura generará un importante incremento de la demanda de agua de proceso.

La desalinización de agua marina se realiza en muchos países de la región del Golfo de Oriente Medio, tradicionalmente también en el Caribe, así como en EE.UU., Australia y España. Además está creciendo en grandes conurbaciones o ciudades estado como Singapur o Hong Kong. Por ejemplo, Singapur tiene como meta obtener hasta un 30% de sus recursos hídricos mediante la desalinización en 2061, año en que vencerán los acuerdos de suministro de agua con la vecina Malasia. Según el estudio de Global Water Intelligence, la solución favorita es la tecnología de ósmosis inversa, muy por delante del tratamiento térmico.

Los decantadores de GEA llevan más de diez años utilizándose en este proceso de desalinización del agua; se emplean en el pretratamiento mecánico del agua marina para concentrar el agua de sedimentación o de retrolavado por filtración. Las aplicaciones más recientes son dos plantas de tratamiento de agua en Israel y China.  

El método más frecuente es la ósmosis inversa

En general pueden emplearse dos procesos para desalinizar el agua marina: ósmosis inversa con membranas semipermeables o tratamiento térmico. Sin embargo, las plantas de tratamiento térmico, donde se evapora el agua marina para eliminar la sal del agua, que después se vuelve a condensar en agua potable, consumen mucha energía. Suelen encontrarse en regiones que cuentan con recursos propios por la producción de petróleo o gas. La ósmosis inversa es un proceso mucho más extendido.

Concentración del agua de retrolavado

Las instalaciones de ósmosis inversa suelen establecerse aguas abajo de una unidad de flotación o de ultrafiltración para eliminar las sustancias insolubles del agua marina. El agua del mar se aspira en instalaciones próximas a la costa. Las instalaciones de ósmosis inversa deben limpiarse regularmente. El agua de retrolavado o el lodo sedimentado de la unidad de flotación se separa eficazmente en sólidos y agua reutilizable mediante los decantadores. El decantador concentra los sólidos en ambos sistemas, lo que reduce considerablemente el volumen residual y de transporte. En el caso de los lodos de retrolavado procedentes de los filtros, la concentración de sólido es del 1 al 2%; mientras que los lodos de sedimentación contienen más extracto seco: del 3% al 5% en función del contenido orgánico del agua marina. Los decantadores pueden concentrar los sólidos hasta diez veces en un extracto seco aproximado del 20% al 25%. Ello supone una enorme reducción del volumen.

La elección adecuada de materiales es crucial

Decantador deshidratador centrífugo waterMaster

El funcionamiento de los decantadores es extremadamente fiable, son muy duraderos y es posible calcular sus costes a largo plazo para el servicio asignado. No obstante, para desalinizar el agua marina es esencial un diseño correcto de los materiales. El agua del mar es sumamente agresiva, porque contiene una proporción muy elevada de iones de cloruro (alrededor de 15.000 ppm). A fin de evitar la corrosión permanentemente, GEA selecciona el material adecuado para las piezas de los decantadores que entran en contacto con el producto según los valores específicos de pH, temperatura y concentración de cloruro. Normalmente se usa acero dúplex o súper dúplex. Con un 25% de cromo, un 4% de molibdeno y un 7% de níquel, el acero súper dúplex es extremadamente resistente a la corrosión por cloro.

Muchos años de experiencia

GEA puede realizar una configuración idónea de las máquinas. La primera aplicación apareció en 2003, en una planta de desanilización de Cartagena (España), a la que siguieron muchas más instalaciones, como las de Perth (Australia) o China. La más reciente es la planta de desanilización Ashdod en el Mediterráneo israelí, donde se utilizan dos decantadores GEA waterMaster CF 4000􀀀􀀀􀀀 de la última generación ecoforce.

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