Tratamiento del agua residual en curtidurías

Las curtidurías pertenecen a un sector industrial con los mayores niveles de consumo de agua. La experiencia nos enseña que para fabricar una piel de buena calidad hacen falta hasta 60 m³ de agua por cada tonelada de materia prima. El volumen de agua residual, que contiene elevados niveles de sustancias alcalinas y orgánicas, es, por supuesto, consecuentemente grande. Por tanto, la descarga directa o el tratamiento en plantas municipales de depuración de aguas residuales no es posible. En el correspondiente tratamiento de aguas residuales procedentes de curtidurías se emplean las centrífugas decantadoras de GEA, que preparan de forma óptima el subsiguiente tratamiento biológico.

Gran volumen de agua residual

En la producción del cuero, el agua no es solo necesaria para el transporte en el proceso de producción sino también para varias tareas como el depilado o el remojado de los cueros. Como resultado de los métodos específicos de producción, el agua residual no solo tiene altos niveles de alcalinidad (ph 10), sino que también está contaminada con productos químicos, como el sulfato y el cromo, y posee elevados niveles de sustancias orgánicas. El procesamiento bioquímico del agua residual es una operación estándar en numerosas instalaciones en la que los decantadores de GEA juegan un papel significativo.

Envío del agua residual a las plantas municipales de depuración de aguas residuales

Decantador deshidratador centrífugo waterMaster

Tras haber recogido el agua residual procedente del proceso de curtido y haberle añadido polímeros, los decantadores separan ininterrumpidamente todos los sólidos orgánicos, como el pelo, del lodo espesado. Los sólidos separados pueden compostarse y encontrar alguna aplicación, por ejemplo, en horticultura o silvicultura. La fase líquida se somete entonces a un tratamiento biológico. El lodo resultante se recicla en el proceso de deshidratación: el agua residual puede enviarse con seguridad a las plantas municipales de depuración de aguas residuales. Los decantadores proporcionan una capacidad óptima de deshidratación y emplean muy poca agua de aclarado. El sistema cerrado impide que los aerosoles se escapen: dichos aerosoles supondrían, de otro modo, un peligro para los seres humanos y el medio ambiente.