Aire acondicionado y refrigeración

Las compañías de procesamiento de alimentos asumen una enorme responsabilidad ante el consumidor. Por esta razón se aplican normas higiénicas especialmente estrictas en este sector. Además del uso de esclusas higiénicas, productos de desinfección y ropa especializada, un sistema de tratamiento de aire adecuado garantiza un entorno limpio y seguro.

Siempre a la temperatura correcta

La refrigeración y el aire acondicionado de las salas es cada vez más importante. Al igual que ya sucede en el interior de automóviles, oficinas y bancos, disfrutar de temperaturas agradables incluso en los días más calurosos es un requisito que se está implantando cada vez más en las naves de producción.  

Sobre todo cuando se trabaja con carne y pescado crudos, es esencial garantizar la frescura y estabilidad de estos productos.

Baja concentración de microbios: desde la confección hasta el precintado

La manipulación de alimentos de origen animal requiere la adopción de medidas especiales contra la actividad de microorganismos patógenos y agentes de descomposición. Por consiguiente, la aplicación de rigurosas normas de higiene en mataderos y plantas de transformación de carne desempeña un papel decisivo. Por ejemplo, GEA ofrece un sistema que impide la contaminación atmosférica de los cadáveres de animales sacrificados. El sistema de climatización controla los niveles de temperatura y humedad, así como las cargas de polvo. Al mismo tiempo, crea un ambiente agradable, sin corrientes de aire, para los trabajadores. Un ejemplo de este tipo de sistema es el que hemos instalado en una línea de producción de un complejo avícola para el troceado y envasado de muslos de pollo.

El sistema de aire acondicionado está instalado en el techo y se compone de una serie de cajas mezcladoras que filtran todo el flujo de aire. La distribución de aire se realiza a través de la cavidad situada entre el techo y los puntos de difusión. Siguiendo el principio de bajo nivel de turbulencia (flujo laminar), el aire circula desde la parte superior hasta la parte inferior de la zona de troceado y envasado. De este modo se reduce la concentración de partículas en el aire y en los productos sensibles. El aire vuelve a introducirse, en forma de flujo turbulento, cerca del suelo y del techo, y, a continuación, se filtra en la unidad de aire circulante. Posteriormente, se reintroduce en la sala. Este modo de recirculación del aire contribuye considerablemente a ahorrar energía.

La clasificación de sala limpia, gracias al flujo laminar, garantiza los requerimientos para ISO clase 4 en la proximidad inmediata de los productos, y para clase 7 en toda la sala. Además, se impone la sobrepresión en la sala con el fin de impedir la entrada de aire no filtrado en la zona de producción. El sistema también permite controlar la temperatura de punto de rocío para evitar la condensación en la superficie del producto.

En el proceso de troceado y envasado de piezas de pollo no se pone en riesgo ninguno de los aspectos de higiene. Lo mismo sucede durante el proceso de congelación de piezas de carne, que suele realizarse en congeladores en espiral. Los equipos de GEA requieren mantenimiento sencillo: el alojamiento está fabricado completamente en acero inoxidable para favorecer el funcionamiento higiénico. Además, para los ingenieros de GEA es muy importante diseñar superficies suaves y de fácil limpieza con el fin de impedir la acumulación de microbios en las esquinas.