Durante el siglo XX se produjo un importante cambio en los hábitos alimentarios con el auge de los alimentos preparados y envasados, en detrimento de los productos frescos. Aunque hace siglos que el ser humano procesa los alimentos para que duren más (por ejemplo, seca o sala la carne), el desarrollo de nuevas técnicas de elaboración de alimentos, listos para consumir o para cocinar, ha incrementado la necesidad de envasar los productos. En esa época también empezaron a aparecer los supermercados, en los que no es necesario atender personalmente a los clientes durante la selección, sino que estos se "auto-sirven" los alimentos de los estantes. Estas tendencias fueron las impulsoras de la tecnología de envasado automático de alimentos, una industria que despegó en la década de los cincuenta.